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Cinco motivos para ser abogado de derecho ambiental

Existen diversas causas que nos motivan a hacer algo en la vida, una es el amor que sentimos por lo que hacemos y otra es el entorno que nos rodea, el hábitat del que somos parte y que debemos cuidar.

Desde luego que cuidar el ambiente no es sólo arrojar la basura en el canasto correspondiente, no. Se trata de generar estrategias a corto, mediano y largo plazo para dejarle a las futuras generaciones un mundo mejor del que encontramos cuando nacimos.

Podemos indagar sobre varios preceptos fundamentales en materia de derechos ambientales que son la base elemental para la elaboración de normas jurídicas, ordenanzas y reglamentaciones que tengan incidencia directa o indirecta con la madre naturaleza.

¿Cuáles son los parámetros que rigen estas normas?

Son cinco principios básicos los que debemos seguir para un mejor ambiente. Estos son:

1 – Principio de sustentabilidad

Surge como la necesidad de que las sociedades saquen provecho de los recursos que tienen a mano para fortificar su economía, controlando el espacio donde vive.

En este sentido, América Latina y sobre todo Europa se han hecho fuertes en este aspecto, ya que se han reinventado a sí mismos, encontrando soluciones a graves problemas de las industrias petroquímicas, sacando a diversos mercados productos de buena calidad con un costo muy bajo. Ejemplo: Ropa o calzado.

2 – Debemos ser ingeniosos

Ante tantos flagelos, como la sequía, la ausencia de diversidad biológica, la tala y quema de árboles de manera cruel e indiscriminada, surge el principio de gobernabilidad.

Este es un concepto que todo jurista que sienta pasión por el medio ambiente debe dominar, ya que se trata de hacer cosas, de crear ideas que sirvan para proteger el derecho de todos los seres humanos a gozar de un ambiente sano y lleno de paz.

El viejo continente aparece nuevamente como principal pregonero de la protección de nuestra madre naturaleza, ya que en ese continente se rubricó el Acuerdo de Estocolmo, pieza clave en la formación de muchas leyes que rigen hoy en día sobre el medioambiente, y que dieron pie a toda una generación consagrada de especialistas, que han marcado diferencia en este campo.

3 – Todos podemos y debemos ayudar

Todos los Estados deben ser solidarios unos con otros ante cualquier posibilidad de un desastre natural, cuyo evento no sabemos cuándo pueda ocurrir, pero lo que si podríamos saber son las consecuencias inmediatas que dejaría no sólo a efecto inmediato, sino también a largo plazo.

Es por ello, que los especialistas en derechos de la naturaleza, deben prepararse constantemente sumando conocimiento, generando debates, y sobre todo derribando mitos, acerca de todo lo que se dice acerca de la Tierra y su desarrollo para las estirpes venideras. Todo esto aparece enmarcado en la Convención de Rio de 1992.

Un caso ejemplar de ello, es lo que ocurre año tras año en la temporada de huracanes, en donde diversos países de la comarca Latinoamericana, colaboran en la reconstrucción de los condados que terminan siendo afectados perdiendo grandes cantidades de dinero y vidas humanas.

4 – La colectividad debe estar informada

Todas las naciones que gocen de soberanía deben generar ordenanzas, reglamentos y leyes que inviten a la preservación del ambiente.

Algunas de estas ideas pueden ser programas educativos y sociales, charlas, foros, entrevistas, leyes, regulaciones, ordenanzas, decretos que impidan la destrucción y la extinción de las especies que tanta felicidad y lealtad le han tenido al ser humano.

Es por ello que las facultades deben incrementar la calidad, la cantidad y la competitividad de sus egresados para una mayor amplitud en la creatividad de las ideas que protejan al ser humano y su contexto habitacional.

5 – Inclusión para personas especiales

El Estado debe garantizar el ingreso al mundo laboral de aquellas personas con capacidades diferentes y generar una estructura adaptable a ese mundo.

También debe, darle capacitación a todos aquellos que no sean unos especialistas en derecho ambiental para sembrar conciencia en niños, jóvenes y adultos sobre el peligro que representa vivir en un ambiente en constante amenaza de desaparición.

La colectividad debe estar informada

Al mismo tiempo, el Estado debe generar legislaciones que involucren a los medios de comunicación para que ellos desarrollen espacios que le permitan a las personas saber con datos precisos, concisos y directos, de manera audiovisual o escrita, las distintas realidades que afrontan los distintos países y territorios de ultramar.

Que se encuentran azotados porque sólo tienen como única fuente de ingresos el turismo, la pesca o la minería.

Debemos explorar otras alternativas

Dichas actividades generan un daño terrible a la biosfera con su constante destrucción. Es por esto que resulta sumamente necesario, reducir el consumo excesivo de electricidad, cerrar todas las centrales térmicas que solo provean de energías a pequeñas poblaciones locales, y sobre todo reducir el consumo de dióxido de carbono e hidrocarburos como lo están haciendo Francia y Portugal.

Además, se debe laborar en la confección de carros, que no hagan tantas combustiones como la gasolina, el diésel, el etanol, o el gas, potenciando la industria textil o la manufacturera.

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