El derecho ambiental garantiza la vida

El derecho ambiental garantiza la vida

El derecho ambiental es la nueva tendencia en materia de derecho. Estas disposiciones se encargan de encauzar todo aquello que puede servir para la protección del hábitat donde estamos.

Cabe destacar, que en Europa es una materia obligatoria en las facultades de derecho de las principales universidades del viejo continente, ya que de ahí derivan la mayoría de las directrices que protegen a nuestro planeta. América Latina está muy regalada en este aspecto.

Alguno de los ítemes que llaman la atención de esta nueva rama, es que le concede una gran relevancia al tema de la contaminación atmosférica, como por ejemplo la destrucción del bosque amazónico, tal y como está contemplado en el derecho internacional.

Así como también se encarga de dictaminar todos esos parámetros que velan por una mejor calidad de ambiente para el hombre.

Antecedentes del derecho ambiental a nivel mundial

El tema de la legislación del contexto ambiental no es nuevo para la humanidad. Ya en la época de la civilización maya e inca existían guardianes que protegían los territorios sagrados de estas estirpes. Asimismo, La Biblia en el libro de Éxodo, habla sobre la tierra como un espacio para el disfrute y la recreación de los seres vivos.

Por otra parte, en la era del Imperio Romano, se le tenía tanta admiración al agua, que ellos hacían sus cosas sin siquiera lavarse las manos u orinar en los caudales. Ya en la era moderna, el ser humano, empieza a tomar conciencia de la preservación del medio ambiente como forma de vida; al promulgarse los primeros acuerdos en esta materia.

Uno de los puntos clave de estas normas, tenía que ver con la imposición del uso de plumas en los sombreros ingleses por parte de la Reina Victoria de esa nación como homenaje a los campesinos de ese tiempo.

Las primeras normas jurídicas en este campo, se empezaron a dar durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), para preservar la fauna y la flora de las naciones involucradas en el conflicto bélico; así como también se establecieron fuertes sanciones a los países que violarán las cuencas hidrográficas de los territorios vecinos, a través del Protocolo de Prohibición de Empleo firmado en 1925.

En otro orden de ideas, en los años cincuenta se estableció un armisticio para derogar el uso de armas de destrucción masiva, a través del acuerdo de la Convención sobre la denegación del uso de armas militares con fines hostiles después de la explosión atómica de las poblaciones niponas de Hiroshima y Nagasaki, acontecido en mayo de 1945.

Hoy en día, existen organismos especializados en este renglón, como el Derecho Internacional Ambiental, que empezó a documentar de manera muy sigilosa, textos y reportajes sobre el terrible incremento en la utilización de plaguicidas para erradicar insectos que llevaban consigo diversas patologías mortíferas como el mal de chagas, o el dengue, que causaron muchos decesos en todas partes del mundo, sobre todo en el África.

En el año 1972, la Organización de las Naciones Unidas, promulga el acuerdo de Estocolmo sobre el medio ambiente, en el cual basa como principal premisa que cada Estado debe tener sus propias regulaciones acerca de la preservación del hábitat del ser humano y su entorno.

Además, se deben  crear y promover programas educativos y sociales para concienciar a las futuras generaciones acerca de la importancia del Planeta Tierra, como lugar capaz de albergar vida humana.

Seguidamente, en el año 1992, se efectuó otra convención general de medio ambiente, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, en la cual se alcanzaron algunos acuerdos para continuar difundiendo temas importantes como la diversidad biológica.

Se empezaron a elaborar programas para evitar el cambio climático, o indagar en la invención de comisiones para el desarrollo sostenible de los países, como modo de potenciar la economía de las naciones, sin dañar el entorno donde vive.

La última gran reunión que se hizo para tratar temas ambientales, a gran escala fue en la Onu en el 2002. Sin embargo, no produjo grandes resultados y sólo trazó algunas metas a mediano-largo plazo; como por ejemplo, reducir a la mitad, el grupo de personas que no poseen acceso a los servicios públicos básicos en el 2015, cosa que tampoco se logró.

Nuestro entorno corre peligro a futuro

Recientemente los Estados Unidos  de América, firmaron su salida del acuerdo por el cambio climático; lo cual representa un inconveniente serio para nuestro continente, ya que muchos de sus homólogos latinos, siguen sus prácticas de ambiente.

Por otra parte, Latinoamérica sigue creciendo en acuerdos de preservación de hábitat, pero el mundo parece no darse cuenta de ello.

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